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“La investigación traslacional es vital para que los avances científicos se traduzcan en beneficios para los pacientes”

¿Cuán importante es la investigación traslacional en el ámbito de la lucha contra el cáncer?

La investigación traslacional es vital para que los avances científicos se traduzcan en beneficios reales para los pacientes lo más rápidamente posible. Para que sea exitosa requiere la implicación de expertos de diferentes especialidades como investigadores básicos, clínicos, médicos, personal de enfermería, etc., un enfoque multidisciplinar y un trabajo colaborativo.

En el ámbito del cáncer de mama ¿Qué beneficios puede ofrecer la colaboración médico – investigador?

Por ejemplo, nos permite analizar un tumor para ver si tiene una determinada mutación genética y, dependiendo del resultado, administrarle un tratamiento u otro. Esto permite personalizar la terapia, incrementando la afinidad del paciente con el tratamiento y reduciendo costes al sistema sanitario.

Del laboratorio a la cama

Exacto. El sueño de la famosa frase “del laboratorio a la cama” está cada vez más cerca gracias a la interacción de estos equipos multidisciplinares y al concepto que la investigación gire alrededor del enfermo. Desde la Fundación Fero apostamos firmemente por la investigación oncológica traslacional, y es por ello que convocamos bianualmente nuestra beca Fero, dotada con 70.000€, y de la que el pasado 13 de noviembre entregamos la XIII edición.

¿Cuáles son los últimos avances más destacados en la batalla contra el cáncer?

Aquí hemos de tener en cuenta dos factores, el diagnóstico y el tratamiento.

En el del diagnóstico primero.

En este ámbito la biopsia líquida. Es un avance clave que, seguro, seguirá creciendo en un futuro cercano. Consiste en un análisis de sangre que permitirá detectar algunos cánceres incluso antes de que se desarrollen. Esto permitirá reducir drásticamente la mortalidad en cánceres que actualmente se diagnostican tarde como el de pulmón, el de páncreas o el de ovario, entre otros, y favorecerá la selección adecuada del tratamiento para cada paciente. Actualmente ya se usa en ciertos tipos de tumores como puede ser colon, pulmón o melanoma, y se espera que se extienda su uso en los próximos años.

¿Y en lo que se refiere a nuevos tratamientos?

Aquí hay que destacar la inmunoterapia, donde se estimulan las defensas naturales del cuerpo para combatir el cáncer, las terapias genómicas en las que insertamos material genético en células vivas normalmente como si fueran un virus, dirigiéndolo a células cancerosas para destruirlas o para impedir su crecimiento, o bien a células sanas para incrementar su habilidad de combatir a las células cancerosas, radioterapia más precisa, etc. Todas ellas permiten aumentar espectacularmente la supervivencia de los pacientes. De nuevo aquí, la medicina personalizada y el poder adaptar la terapia basándose en los cambios genéticos de cada tumor serán clave.

¿Está la investigación española ocasionando avances importantes en este campo?

Por supuesto, en España tenemos grandes centros de investigación y grandes investigadores en el campo de la oncología. Centros de Investigación como el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) en Madrid o el Instituto de Oncología del Vall d’Hebron (VHIO) en Barcelona, por poner 2 ejemplos, son un exponente de la excelente investigación realizada en España en el campo de la oncología. Como ejemplo, en el último congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO) celebrado en Madrid del 8 al 12 de 2017, y donde se congregaron cerca de 23.000 especialistas procedentes de 130 países, el 5% de todas las presentaciones realizadas durante el evento corrieron a cargo de investigadores españoles.

¿En qué se diferencia el modelo filantrópico americano del español o el europeo?

En España no hay una verdadera tradición de filantropía, al contrario que en el mundo anglosajón, con claros ejemplos en Estados Unidos o Reino Unido. En este sentido, se calcula que en España la donación anual media es de unos 150 euros, y solo el 20% de la población toma partido, frente a los 1.800$ (1.500€) estadounidense, donde cerca del 80% de la población participa. Las principales diferencias son culturales y en menor medida fiscales. Así, en Europa falta educar el valor real de la filantropía: cambiar la visión de que el estado se ha de responsabilizar de todo, potenciar el hecho que la satisfacción no viene del poder de la fortuna si no de poder compartir esta felicidad con los demás, y crear una verdadera consciencia social. Por último, por supuesto, crear los incentivos fiscales para potenciar la filantropía a todos los niveles de la sociedad.

¿Qué supone para fundaciones como FERO recibir el apoyo de iniciativas privadas como Grupo Asador de Aranda?

Para FERO es fundamental todo apoyo que reciba, tanto monetario, como de difusión de nuestra labor, como de voluntariado ya que nos permite incrementar nuestros recursos que van íntegramente destinados a dar soporte a investigación oncológica en el territorio nacional. Cualquier apoyo es bienvenido y en este caso, la labor del Asador de Aranda, desde que inició la colaboración con Fero en 2010 ha sido de gran ayuda. Acciones como la de donar 1€ por cada botella de vino consumida durante la semana del cáncer de mama, ayudan a concienciar a la ciudadanía, dan visibilidad a Fero, y por supuesto son una empujón económica muy importante para la investigación oncológica.